INCONFORMISTA, ICONOCLASTA, EMPRENDEDOR Y FABRICANTE DE GINEBRA

EL ÚNICO E INIMITABLE

Martin Miller, inventor de la ginebra homónima, fue un auténtico bon vivant y experto en todas las cosas buenas que la vida nos ofrece.  La primera iniciativa comercial de este hombre inconformista, iconoclasta y emprendedor fue la publicación de un manual de etiqueta denominado Success with the Fairer Sex.

En los siguientes años, Martin hizo sus pinitos en el mundo de la fotografía, organizó conciertos de pop y publicó las famosas guías de antigüedades Miller’s Antique Price Guide en las que mostraba su amor por las antigüedades y sus amplios conocimientos al respecto. Martin decidió diversificar sus negocios y centrarse en el sector inmobiliario con la adquisición de una cadena de hoteles boutique repartidos por Londres y el resto del país.

También fundó la Miller’s Academy, el centro de conferencias para las ciencias y las humanidades de Londres famoso por su decoración al estilo de un salón victoriano. Este centro se hizo muy popular y por él pasaron numerosos ponentes célebres de distintas disciplinas del mundo de las humanidades. En 2008 decidió abandonar esta actividad, «aburrido de la sobreexposición de todo ese burlesque victoriano».

En definitiva, a pesar de representar la curiosidad personificada, se había aburrido de la curiosidad por simple curiosidad.

A principios de 1998, Martin y dos amigos se enfrentaron al reto de elaborar la mejor ginebra del mundo sin escatimar en gastos ni dejarse influenciar por los grandes obstáculos que tuvieran que sortear; una ginebra destilada para lograr la perfección y con «un sabor excepcional incluso al beberla sola».

Como resultado de esta obsesión y de su atención por los detalles, nació la primera ginebra súper prémium del mundo.

Además del atemporal gin tonic, la bebida preferida de Martin era el martini Martin Miller’s, elaborado con 3 partes de ginebra Martin Miller’s, media parte de vermú Noilly Prat y una pizca opcional de amargo de naranja, decorada con una espiral de limón y una aceituna verde.

Aunque también sentía cierta debilidad por los sorbetes de ciruela con ginebra Martin Miller’s.

Martin se describía a sí mismo como una persona «ultrasociable y adicta a conocer gente» y encarnaba a la perfección el papel de embajador de su ginebra homónima. Por desgracia, falleció en diciembre de 2013, pero su legado siempre perdurará.